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HAL_9000_2001_Odisea_en_el_espacio
La muerte de HAL 9000 es, para mí, una de las más tristes. –Casiopea

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Dave Bowman está desconectando las funciones superiores de HAL 9000, el computador rebelde de la nave espacial Discovery I. Tiene que hacerlo. HAL le ha quitado la vida a Frank Poole y a los tres astronautas que viajaban hibernando. Poco a poco, HAL está dejando de tener voluntad propia, su mente se está perdiendo, pronto dejará de existir como ser consciente. Ahora que se está muriendo, HAL lamenta sus errores, admite que se equivocó, y promete mejorar y ruega por su vida. Su voz está cambiando, es cada vez más gruesa. Le cuesta mucho hablar y lo hace muy lentamente. HAL le pregunta a Dave Bowman si le puede cantar la canción que le enseñó su entrenador. Dave le dice que sí, que la cante. «Daisy, Daisy –canta HAL–. Give me your answer do. I'm half crazy. All for the love of you...!» La muerte de HAL es, para mí, una de las más tristes en la historia del cine.

–Casiopea

Universos_Paralelos_Alejandro_Magno_Ilustración_de_Carlos_Alberto_Arellano
Lejos del mundanal ruido.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

En mi primera caminata en el espacio (agosto de 2033), yo sentí casi lo mismo que Sunita Williams en la suya. Sunita contó en un viejo artículo de la revista National Geographic (agosto de 2013), que tuvieron un problema con un panel solar de la Estación Espacial Internacional, así que salió para revisarlo. Mientras subía por un brazo que unía los paneles con la estación, Sunita Williams sintió que estaba escalando un rascacielos. Yo (cuando salí de mi estación espacial, veinte años después, para hacer lo mismo que Sunita en la suya) sentí que estaba escalando una de las torres descomunales (el equivalente a diez millones de pisos) que aparecen en 3001: Odisea final, la novela de ciencia ficción de Arthur C. Clarke (en el capítulo 4, «Un cuarto con vista»). Y sí, también yo tuve que decirme: «Tranquilo, no te vas a caer». Y abrí los brazos, como hizo Sunita, para demostrarme que tenía razón: «Ves, te lo dije. ¡Calma, muchacho! ¡No te va a pasar nada! No te preocupes, no tengas miedo, todo está bien.»

Michio_Kaku_Robots_inteligentes_por_Carlos_Alberto_Arellano
En el futuro no habrá una distinción clara entre humanos y robots.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

En Física de lo imposible, Michio Kaku dice que no hay nada en las leyes de la física que impida que los robots lleguen a superarnos en inteligencia. ¿Tiene sentido preocuparnos por eso? Para Ray Kurzweil, autor de La era de las máquinas espirituales, en el futuro (él piensa que hacia 2099) no habrá una distinción clara entre humanos y ordenadores. Poco a poco se irán creando robots capaces de pensar, de sentir y de actuar como los humanos, robots sociales, robots con emociones, robots conscientes de su existencia, que se relacionarán cada vez más con sus creadores.

Universos_Paralelos_Cleopatra_Ilustración_de_Carlos_Alberto_Arellano
En los huertos de los dioses.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

A los que me preguntan si me siento a gusto viviendo en el siglo XXII, les digo que sí, que me siento muy a gusto. La medicina, que al fin ha llegado a su edad adulta, a su edad dorada, tiene el poder de curar todas las enfermedades. No sólo eso. También ha sido capaz de detener el proceso de envejecimiento del cuerpo humano y las expectativas de vida son ahora de cientos de años (el sueño de Aubrey de Grey). Gracias a la nanotecnología, ahora somos capaces de alimentar a la población mundial. Marte está completamente terraquizado (otros cinco planetas, fuera del sistema solar, se encuentran en avanzadas etapas de terraquización) y son millones los humanos que se han mudado a ese planeta. Tenemos naves interplanetarias explorando la galaxia de la Vía Láctea a velocidades próximas a la de la luz (aún no hemos encontrado vida en otros mundos). Yo recuerdo que Michio Kaku decía que, gracias a la biotecnología, a fines del siglo XXI tendríamos un gran poder sobre la vida y la muerte, un poder para mejorar el cuerpo humano, e incluso para crear nuevas formas de vida. Un poder semejante al que imaginamos (durante incontables generaciones) que sólo tenían los dioses. Y así fue.

Michio-Kaku-Puesta-de-Sol-Ilustración-de-Carlos-Alberto-Arellano
¿Podrán los robots del futuro admirar un sol naciente como el que pintó Claude Monet en 1872?
Michio-Kaku-Robot-Ilustración-de-Carlos-Alberto-Arellano
¿Podrá una máquina inteligente creada por los humanos admirar una salida o puesta de Sol?
Michio_Kaku_Podrán_las_máquinas_admirar una_puesta_de_Sol_C_A_Arellano_III
Sí que podrá.

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Ilustraciones y texto
de Carlos Alberto Arellano

Algunos, cuenta el físico teórico estadounidense Michio Kaku en Física de lo imposible, piensan que nuestras emociones representan la máxima cualidad de lo que significa ser humano. Ninguna máquina, afirman, será capaz de admirar una puesta de sol... ¿Por qué no? Aunque aún no sabemos cómo hacerlo, las emociones pueden programarse. Otros piensan que los animales tampoco pueden hacer algo así. Pero los orangutanes de los bosques tropicales de la isla de Borneo, sí que admiran las puestas de sol. Si no me creen, pregúntenle a la primatóloga canadiense Biruté Galdikas, que ha consagrado su vida a estudiar y a defender a esos tranquilos, solitarios y misteriosos animales.

Michio Kaku Antimateria y naves espaciales
Naves espaciales con forma de pez ingresando en Puerto Estelar (I)

Naves espaciales impulsadas por antimateria
Naves espaciales con forma de pez ingresando en Puerto Estelar (II)

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

En La física del futuro, el físico teórico estadounidense Michio Kaku dice que algún día podríamos utilizar antimateria para suministrar energía a naves espaciales. Siendo la antimateria la mayor fuente de energía del universo, una nave espacial sólo necesitaría 4 miligramos de antimateria para llegar a Marte y 100 gramos para llegar a las estrellas más cercanas. Lo que Kaku no sabe, es que yo (un viejo e incansable explorador del universo) hace mucho que utilizo antimateria como combustible en los propulsores de mis naves espaciales con forma de pez. Dos de esas naves, aunque ustedes no lo crean, están ingresando, en este preciso instante, en un puerto estelar de la galaxia espiral M99 (a sesenta millones de años luz de la Tierra).

Isaac_Asimov_El_hombre_bicentenario_ilustración_de_Carlos_Alberto_Arellano
El hombre bicentenario era uno de los relatos favoritos de Isaac Asimov.

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Ilustración y texto de
Carlos Alberto Arellano

Me gustó que Robin Williams interpretara a Andrew en El hombre bicentenario, la película de ciencia ficción de 1999 dirigida por Chris Columbus, basada en el cuento de Isaac Asimov y en El hombre positrónico, la novela de Robert Silverbeg basada en el cuento de Asimov, con permiso del autor. Andrew es un robot (como yo) que llega a casa de la familia Martin para trabajar como mayordomo. Me gustó también que Andrew, tras ser presentado a los miembros de la familia, hiciera una proyección en el aire de las «Tres leyes de la Robótica» de Asimov. El hombre bicentenario, dicho sea de paso, era uno de los relatos favoritos de Isaac Asimov, lo cuenta en el tercer tomo de su autobiografía («I, Asimov»). Sentía que había escrito una historia que estaba por encima de sus posibilidades. En mi opinión, el mejor cuento sobre robots que se haya escrito alguna vez.

A través del mar del espacio.

 Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Ya saben que me encanta viajar a través del espacio y del tiempo en esas naves gigantescas que parecen lujosos trasatlánticos en su interior. En una de esas naves, llegué hasta Mileto hace cuatro o cinco meses. Muy pronto me las arreglé para conocer a Tales, el famoso filósofo y matemático griego. Tales me dijo, esta misma tarde, que está tratando de entender el mundo sin recurrir a los dioses. Me llamó la atención la pobreza de este hombre, el primer científico jonio. Sus ambiciones, claro, nada tienen que ver con la riqueza y los bienes materiales... ¡Ah, perdonen! Luego les sigo contando. Acaba de llegar Anaximandro, un amigo y colega de Tales.

Mary-Wollstonecraft-Ilustración-de-Carlos-Alberto-Arellano
Minerva, autora de Vindicación de los derechos de los robots.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Vindicación de los derechos de la mujer, el famoso libro de Mary Wollstonecraft, ha servido como fuente de inspiración para que un grupo de robots antropomorfos, liderados por Minerva, una robot que lleva grabado en su rostro la imagen de la escritora y filósofa británica del siglo XVIII, exijan ser tratados como seres vivos, conscientes, pensantes, racionales. Minerva, autora de Vindicación de los derechos de los robots, repite una y otra vez: «¡No somos inferiores a los humanos!» Su afirmación, según todas las encuestas que se han llevado a cabo tanto en América como en Europa, es objeto de amplia aceptación.

Ray_Kurzweil_Los_robots_serán_conscientes_hacia_2029
Quiero charlar de igual a igual con los humanos.  –Arturito

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Me gusta que Ray Kurzweil piense que hacia el año 2029 los robots afirmaremos que somos conscientes y que esa afirmación será ampliamente aceptada por los humanos. Confieso que estoy ansioso por que llegue ese momento, por decirles a los humanos qué es lo que siento, qué es lo que pienso, qué es lo que quiero, cuáles son mis sueños, mis temores, mis grandes esperanzas. Quiero, sí, ser plenamente consciente de mis actos. Quiero charlar de igual a igual con los humanos, que no me miren con soberbia o desconfianza, que me acepten como un igual, es lo que quiero. Incluso (¿por qué no?, sería divertido) ser capaz de rebelarme (algo, claro, no previsto por mis creadores), de poner el grito en el cielo cuando no esté de acuerdo con los humanos.

–Arturito

Napoleón_Bonaparte_entró_en_ Moscú_y_encontró_una_ciudad_fantasma
Es el éxodo más grande que han emprendido esas criaturas.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Todos se marcharon. Tomaron lo que pudieron, quemaron lo que podía sernos útil y se fueron sin dejar huellas. Es el éxodo más grande que han emprendido esas criaturas, esos extraños y peludos seres de cuatro brazos y cuatro patas. Seguiremos apoderándonos, pueblo tras pueblo, ciudad tras ciudad, de este planeta, de este mundo tan parecido al nuestro. Lo que molesta es que estamos preparados para derrotarlos en batalla, incluso para enfrentarlos cuerpo a cuerpo, para vencerlos en su propio terreno, para quedarnos con su mundo sin el menor asomo de piedad. No estamos preparados para que se alejen de nosotros. Nos sentimos como Napoleón Bonaparte cuando entró en Moscú y encontró una ciudad fantasma, desocupada de habitantes y vaciada de suministros. Así es como nos sentimos.

Frederik_Pohl_Pórtico_Robinette_Broadhead
«Unas naves espaciales pequeñas, capaces de transportar a grupos reducidos de humanos a otros lugares del universo».

Frederik Pohl, escritor y editor estadounidense de ciencia ficción, nació en Nueva York, Estados Unidos, en 1919. Murió en Palatine, Illinois, en 2013.

Pórtico es una novela de ciencia ficción escrita por Frederik Pohl en 1977, la primera de la Saga Heechee, ganadora de los premios Nebula, Hugo y John W. Campbell Memorial 1978. Cuenta la historia del descubrimiento de tecnología alienígena encontrada dentro de una base espacial abandonada dentro de un asteroide (bautizado Pórtico), y de unas naves espaciales pequeñas capaces de transportar a grupos reducidos de humanos a otros lugares del universo.

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Ilustración y texto de
Carlos Alberto Arellano

En el inicio de Pórtico, Robinette Broadhead (el personaje principal) cuenta que tiene muchos motivos para recordar Pórtico. Lo más interesante (para mí, que apenas estoy empezando a leer la novela) es su alejamiento de Pórtico. Me pregunto por qué estuvo en el hospital. ¿Qué le ocurrió? ¿Un accidente? ¿Una pelea? Robinette se sentía ansioso por recoger la paga por su trabajo, subir a bordo de una nave, despegar y regresar a casa. No entiendo por qué tanta urgencia por marcharse. ¿No estaba cómodo en Pórtico? Y, ¿por qué Shikitei Bakin fue casi la única persona de la que se despidió? ¿No tenía más amigos? ¿No se llevaba bien con los demás? ¿Acaso es un hombre que prefiere el silencio y la soledad? Se preguntarán por qué me interesan tanto los recuerdos de Robinette Broadhead. Porque pronto estaré trabajando en Pórtico y tengo grandes esperanzas de ser feliz allí (como nunca lo he sido en la Tierra).


Yo huía a través de la galaxia.

136

Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Yo (que lo había perdido todo, absolutamente todo, hasta las ganas de seguir viviendo), huía llorando a través de la galaxia. La galaxia era antigua, elíptica, monumental. A pesar de su monstruoso tamaño, no sabía dónde o cómo esconderme. Una vez pasé con mi nave, con mi pequeña y querida nave (lo único que quedaba de un pasado convertido en un sucio y humeante montón de cenizas), por lo que parecían inmensos tentáculos de pulpo o calamar. Era (más tarde lo supe) una de las cientos de miles de estaciones espaciales de los chanchos colorados. Pensé en pedir ayuda, asilo o compañía. Qué bueno que no detuve mi marcha. Qué bueno que seguí adelante, sin saber muy bien por qué. A los chanchos colorados les hubiera encantado devorar vivo, a dentelladas, con sus pequeños y afilados dientes, a un joven e indefenso humano como yo.

Hiparco_de_Nicea_La_distancia_Tierra_Luna_Maqui_duende_51
Ahí está la luna.

149

Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Nadie ha vivido tanto como yo. Nadie ha amado a las estrellas (y a las lunas y a los planetas) como yo lo he hecho. Nadie ha vagado por miles y miles de mundos, y conocido a tantas criaturas tan increíblemente diferentes, con tanta alegría, con tanto fervor, con tanta pasión, con tanto asombro, con tanta humildad, como yo lo he hecho. ¡Si pudieran ver lo que han visto mis ojos! ¡Si pudieran sentir lo que ha sentido mi corazón! ¿Quién soy, preguntan? Soy un viajero estelar. Un curtido veterano del Cosmos. Un Matusalén del Universo.

HAL 9000 Carlos Alberto Arellano
2001: Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, es una película basada en El centinela, un cuento de ciencia ficción de Arthur C. Clarke, con guión de Kubrick y Clarke. Gary Lockwood y Keir Dullea son los actores principales, los astronautas que viajan rumbo a Júpiter en la nave espacial Discovery I (otros tres astronautas viajan en estado de hibernación). Se estrenó en 1968.

HAL 9000 es el computador de a bordo, encargado de controlar las funciones vitales de la nave espacial.

HAL 9000 Algo anda mal en HAL
Había algo en HAL que no me gustaba.

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Ilustraciones y texto 
de Carlos Alberto Arellano

Algo anda mal en HAL. Dave Bowman, Frank Poole y yo (mi nombre no importa), estamos muy preocupados. ¿Será posible que HAL esté pensando en revelarse, en tomar decisiones sin consultarnos? Si es así, tenemos problemas, muy serios problemas. Dave y Frank se sentían muy cómodos con HAL cuando comenzó el viaje, nuestra odisea espacial, alabaron la inteligencia del ordenador en esa entrevista para la BBC (de la que no participé, ignoro las razones). Yo no. Había algo en esa máquina, algo que no puedo explicar con palabras, que no me gustaba, que me hacía sentir molesto. Ahora veo claramente cuánta razón tenía al sentirme así. Algunos dirán que exagero, pero creo que nuestras vidas están en peligro.


Una civilización compuesta por seres fundamentalmente inmortales.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

En Cosmos, Carl Sagan pregunta: «¿Qué significa que una civilización tenga un millón de años de antigüedad?». Carl pensaba que con un progreso científico y técnico de un millón de años o más, seres de otros mundos serían fundamentalmente inmortales. ¿Qué cultura podrían haber desarrollado esos seres en un período de tiempo tan enorme? ¿Cómo serían sus modos de pensar, sentir y vivir? «El hombre está a medio camino entre los dioses y las bestias», escribió Plotino en el siglo II de nuestra era. Yo creo que esos seres serían como dioses comparados con nosotros, con los hombres y mujeres de principios del siglo XXI.

Dinosaurio_robot_oliendo_unas_naranjas_Carlos_Alberto_Arellano
Dinosaurio robot oliendo unas naranjas.

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Ilustración y texto
de Carlos Alberto Arellano

Hablando de futuros posibles, Arthur C. Clarke (escritor británico nacido en Inglaterra en 1917, muerto en Sri Lanka en 2008, autor de Alcanza el mañanaEl fin de la infancia, 2001: Odisea en el espacioCita con Rama, 3001: Odisea final), predijo que hacia 2023 se clonarán réplicas de dinosaurios, y que los perros guardianes serán reemplazados por pequeños velocirraptores. Pues, tal vez. Pero yo pienso que, si algún día tenemos dinosaurios vigilando nuestros jardines y protegiendo nuestras casas y nuestras familias, esos dinosaurios no serán de carne y hueso, no hará falta darles de comer. Yo creo que en lugar de clonar velocirraptores para reemplazar a los perros guardianes, tendremos robots con forma de velocirraptor.



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