VITUS B. DRÖSCHER versus ELISABETH BADINTER / «El instinto maternal» / «Badinter saca de esto una conclusión falsa»

Vitus B. Dröscher
Etólogo alemán
(Leipzig, 1925 – Hamburgo, 2010)

«En la época del nacimiento de Cristo, más o menos, ya resultaba normal en el Imperio romano que todas las mujeres de las clases sociales elevadas entregaran sus bebés recién nacidos a amas de cría que, a partir de entonces, eran quienes cuidaban de los niños, a los que las madres sólo veían de manera ocasional y breve.»

«Las consecuencias son de todos bien conocidas: un pueblo de imperialistas que dominó el mundo sin consideración, esclavistas asociales, bárbaros que se divertían viendo las cruentas y bestiales luchas de los gladiadores y se deleitaban al contemplar cómo las fieras devoraban a pobres e indefensos seres humanos. Un pueblo que cayó en la inmoralidad y perdió todos sus escrúpulos. El matricidio de Nerón muestra de por sí la influencia que este abandono de los deberes maternales de cuidar y amar a los hijos puede producir en la conducta posterior del niño.»

«Hacia 1760 se puso de moda en Francia que no sólo las damas de la aristocracia, sino también las de la burguesía, entregaran sus bebés para su crianza a las amas de leche. Tenemos algunas cifras de la extensión de esta costumbre en París: en un año, de 21 mil madres, 19 mil entregaron sus hijos a personas extrañas para que se ocuparan de criarlos y educarlos. También en este caso los resultados fueron reveladores. Primero, la Revolución Francesa de 1789 con su indescriptible crueldad. Y después, Napoleón.»

«Elisabeth Badinter, una profesora de sociología francesa, saca de esto una conclusión falsa. En su opinión, cuando en el transcurso de la historia cultural de un pueblo se producen cambios notables en las relaciones entre madres e hijos, esto prueba, simplemente, que el amor maternal no está arraigado en la naturaleza de la mujer de manera independiente del espacio y el tiempo, y no es, por lo tanto, ni instintivo ni congénito

«No supo entender en absoluto. Ese instinto natural, que es el amor maternal en los seres humanos, está sujeto, ciertamente, a cambios histórico culturales, pero esto se debe a la manera en que se establece inmediatamente después del nacimiento del bebé el contacto y la relación madre-hijo, al modo y la forma –al sí y al cómo- de estas relaciones que, a su vez, dependen en grado muy importante de la cultura, la tradición, la moda y las ideas dominantes en cada época. Es decir, el instinto maternal existe, pero es influenciable por elementos ambientales extraños.

Vitus B. Dröscher, Calor de hogar